La ciudad menor

Olga Puertas, candidata a la alcaldía de Ciudadanos, a las puertas de Can Massallera // Elisenda Colell
Olga Puertas

Acaba el 2020, un año que hemos vivido peligrosamente y la caída de las hojas de otoño, nos lleva a pensar en los caídos, en los ausentes ¿cuántos? sin dignos funerales.

Sant Boi con sus 83.000 habitantes (INE 2018), 14ª de Cataluña, tendrá una merma de población en el próximo censo, máxime cuando a 19/12/20 se mantiene con 187,79 infectados en la 8º posición del COVID.

La ciudad ha encajado con la segunda ola de la pandemia, un grave contratiempo para su desarrollo urbano, una sentencia del TSJC ha invalidado el PDU “Llevant” y del antiguo “Hiper”, que afectan a un total de 34ha; el dictamen recurrido, ha alegrado a los ecologistas de la zona, que han recordado las “compensaciones” que la Generalitat de Catalunya concedió a los municipios afectados por el fiasco del “Eurovegas”; así pues en lo peor de la crisis sanitaria, Sant Boi recibe un garrotazo económico que afecta a 274 viviendas y a su zona industrial.

A Sant Boi le queda solo un 3% de suelo urbanizable y un parque de viviendas envejecido pendiente de una costosa adecuación que solo abordan los privados.

La vivienda compartida, las cooperativas con cesiones de uso e incluso los APROD (pisos contenedor) de BCN, son sugeridos en los Plenos sin que la “nomenclatura” local, mueva un plano o adopte iniciativas que recojan, a las familias monoparentales o los jóvenes. Es posible que el Ayuntamiento de Sant Boi trate de forzar asuntos controvertidos para conseguir edificar a toda costa. Se verá pronto.

Sin embargo lo que no se abordará de manera racional, es la recuperación de los 100.000 m2 de la única gran reserva de suelo existente en su interior, el cuartel semi-activo de Sta. Eulalia que bloquea a dos barrios desde 1948. Sería fácil decir aquello de que “Sant Boi is different” porque Gavà ya en 1994 recuperó los 175.000 m2 de su cuartel de artillería antiaérea protectora del aeropuerto; hoy un campo de deportes, un almacén municipal y una futura residencia deportiva, avalan el pago de una modesta cantidad. Los 41 años socialistas en Sant Boi no han valido para avanzar el tema que, en opinión de arquitectos urbanistas y del escritor Marc Andreu, es una grave alteración del mapa de usos de una ciudad moderna y abordar una permuta, difícil, dado que  en  la zona industrial, escasea el terreno para ajustar el canje.

Se dice que los cuarteles urbanos se van a la España interior, según Defensa, ¿valdrá para Sant Boi? O el gobierno más izquierdista y feminista tras la guerra civil, prefiere los milagros para los vascos con su recuperado cuartel de Loyola en la cara Donostia.

Sant Boi tiene la 2ª renta  comarcal más baja y desde hace años el único cuartel de la comarca. Ahora tiene un bloqueo urbanístico grave y propuestas desechadas pero mejorables de invernaderos smart farming para crear un incipiente clúster agrícola, animada por una Fundación IKEA; tal vez merezcan reconsiderarse con calma  y lograr por supuesto la concordia previa entre proponentes y críticos, porque sino la historia del hondero David, podría repetirse y los “cuentos de la lechera” que vende el PSC en elecciones, serían protestados en tribunales.

Atentos al “ecobarrio” de Loyola y a la ciudad deportiva de Gavà, que son estímulos para lograr las 10ha del Santa Eulalia en 2021. Sino seremos una ciudad menor con complejo de inferioridad.

Olga Puertas és regidora no adscrita a l’Ajuntament de Sant Boi.

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