A nivel municipal es este firme conglomerado de intereses creados en 36 años de dominio socialista que impide que el sistema de poder, y la llamada “casta” se venga abajo y que en algún blog -“Lo que no sabías de Sant Boi”- se describe bien, con la reserva de su anonimato. Aún así tiene valor. Porque cuando desde la oposición se describen viejos problemas que se arrastran por décadas se falla en el acuerdo general para solucionarlos o de influir tan siquiera en sano municipalismo. ¿Falta información administrativa en un ayuntamiento “transparente”? Tal vez, pero no en los indicadores de malestar ciudadano, tan concreto y tangible.
¿Se puede negar el sobrecoste y retraso del Mercat de la Muntanyeta? Su falta de previsión. ¿La mejorable coordinación policial entre Mossos y Guardia Urbana nos explica los incendios de coches en Marianao y el explosivo en un coche municipal? Pronto se jubilarán guardias a los 60 años, según próxima disposición superior, ¿habrá sustitutos idóneos y cuántos serán?
Las empresas municipales CORESSA-CLAUS arrastran pérdidas desde su creación por el tándem Vila-Cantos, tras el pufo de PULIM, la anterior concesionaria de basuras. Ahora en una turbia situación económico laboral, se inician los trasvases de personal y de activos, recargando las cuentas municipales y las plantillas para disimular el fiasco. Por qué, ¿están limpias las calles? Más bien no, ser original es muy caro.
Sant Boi es una gran reserva de suelo, próxima al puerto y aeropuerto, pero su orientación ha sido desaprovechada con naves desocupadas, ruinas del Hiper y las autorizaciones de chatarrerías y triperías clausuradas. Ahora cuando las compañías de servicios públicos nos expropian lo hacen sin contrapartidas. Las administraciones superiores saben que Sant Boi es fácil, sus técnicos dóciles (caso Azkar) y el territorio local se merma con heridas y recortes sin compensación apenas.
Admirables en sus tratos: El Prat y Viladecans. Los dos con lógicos errores van camino de la mejora continua, no del estancamiento y regresión económica como es nuestro caso. Será que el alcalde Ruiz de Viladecans, fue dos años “educador de calle” en Sant Boi. Una excelente escuela, poco más ha necesitado para potenciar su ciudad. Ahora tiene 10 hoteles en proyecto. Hace días yo asistía a una reunión vecinal por una antena móvil en Marianao, el desconcierto era palpable. Entre los reunidos, ningún concejal socio.comunista asistió. ¿Extraño o normal?
El Parc Agrari -siempre la tierra- y recordar que la agricultura de futuro, no será, ya, la del Hiper, abonada de suelos contaminados, la que abusa del regadío y de las especies foráneas. Si defendemos los cultivos ecológicos y el km 0 incipientes aún, damos legitimidad a un suelo agrario, que necesita ser más que un reservorio metropolitano; pero tampoco un lugar donde el hedor del abono nitrogenado, llegue a invadirlo todo, como ha ocurrido, días atrás .
Ojito con el cuartel y la estación eléctrica, muchos cuentos de la lechera se han hecho con estos terrenos no expropiables y que hay que pagar ¿Un empresario chino ayudará? La inercia gestora, los lobbys, el clientelismo, el despilfarro subvencionador de mil causas lejanas, crea un sólido mallazo que la oposición municipal ante la falta de transparencia, debe romper con el martillo pilón de su quehacer político y ciudadano.