
En plena sexta ola covid, y en apresurado homenaje a tantos caídos por el inicial virus Wuhan, ahora omicron; considero que la llamada fuerza del destino, castiga indiscriminadamente desde un enmedallado VIP hasta un anónimo ciudadano que tardíamente dejan de ser negacionistas para siempre. Hay colas en Can Masalleras con gentes de todas las edades en pos de las vacunas, único alivio por ahora.
A todo esto, los dos años de pandemia van evidenciado sus estragos sociales y económicos en Sant Boi; desde el púlpito el Padre Fernández (R.I.P) reconocía 5.000 acogidos al Banco de alimentos local; las cifras oficiales se retrasan como el nuevo recibo de la luz, por la dura realidad que evidencian en una ciudad de 84.500 habitantes. Ya de por sí de rentas medias bajas e indicadores de pobreza en segunda posición comarcal.
Decía Talleyrand y después Andreotti que “El poder desgasta, pero sobre todo al que no lo tiene”, pura realidad y que yo como opositora asumo en parte.
Serán pronto 40 años de poder local PSC y en mi caso tres mandatos de edil “picando piedra” en la oposición; tratando de clarificar aspectos controvertidos de una larga gestión monocolor con refuerzos comunistas o incluso de CIU y de ERC o Comuns en hábil táctica de debilitar a una oposición descoordinada como posible alternancia. Aún así quisiera con el nuevo año, reseñar los desgastes del gobierno municipal.
- Abundan las vinculaciones personales e incluso familiares en especial en los destinos de segundo nivel o escala funcionarial e incluyó las empresas municipales. El ciudadano García lo ha protestado con detalles, en muchos Plenos. Sé que el mal viene de más arriba, donde han existido dos vicepresidentes, -primer caso en la UE- , no en Nicaragua, que convivían en pareja, nepotismo puro.
- La radio municipal, ha recogido la moda “transmedia” pero aún así el edil Aguilá continua amagando un Consejo Local de Medios y el acceso a “su” costosa emisora que colaboró en el don de ‘Radio Humedales’ altavoz sandinista.
- Las opciones medioambientales, -véase basuras y reciclajes- van de la mano de Ecoembes, filial de la patronal del sector. Hasta TV3 y Greenpeace lo han criticado.
- La busca de edificabilidad lleva a estirar los PDU y el PGM, con expropiaciones millonarias y sentencias contrarias; aunque la reserva de suelo, -100.641 metros cuadrados- (10 campos de fútbol) de un cuartel sin uso; impide la unión de dos barriadas que desde 1979, esperan algo más que chácharas y paellas electoralistas. Recuérdese tenemos el gobierno más feminista e izquierdista desde el 1939 y no se consigue que la única Base provincial sea cedida al PSC-Comuns: grave incapacidad.
- Una zona industrial viejuna, cedida al almacenaje carretillero, sin muchas empresas de más de 100 empleados.
- Una orden Hospitalaria que detenta el Parc Sanitari pero reservona en el relanzamiento del clúster y en afrontar con innovaciones la gran ola de enfermos mentales.
- La robotización municipal de los procesos administrativos; congelación de plantillas, y supresión de redundancias: síndica, ayuda externa y con los ahorros reelaborar un mapa urgente de la nueva pobreza local con aumento de ayudas sociales. El poder desgasta sí ,y debe la oposición en su propio desgaste luchar por una sana alternancia, aunque desaparezca en el intento.
Olga Puertas és regidora no adscrita de l’Ajuntament de Sant Boi.