Los manirrotos

Balsa de riego en Sant Boi // Olga Puertas

Los paseos higiénicos que muchos  damos por Sant Boi, por el Covid-19, nos llevan a conocer lo que los arquitectos motejan como “no lugares”, zonas ocultas, feas o de aparente desinterés.

No hablo de la carretera 2002 bloqueada desde hace décadas por sin razones absurdas, ya saben… “Madrid, Presupuestos,  Crisis, Nuevas normas, quiebra, concurso…”  aunque por allí se vean patinetes, bicis, paseantes, conductores aprendices, perros; pero nadie sabe, si acabarán ahora dentro del siglo XXI tras el siglo XX sin acabarla. Tampoco recriminar a la diputada local Guerra en Madrid por si ganaremos al fin los 100.000 metros cuadrados de cuartel con el Gobierno más izquierdista y afín tras la Guerra Civil; máxime sabiendo que Sant Boi solo tiene un 3% de suelo urbanizable, ya no digo nada, de los 67.000 metros cuadrados de la Central ENDESA,  filial de ENEL del Estado italiano. Son solarcitos que ocupan, solo 16 campos de fútbol en su conjunto, para que entendamos la magnitud del asunto. Tema que hasta escritores han reseñado en libros: Marc Andreu y nuestro Kiko Amat.

Pero no es todo, existe también una discreta carretera junto al canal y hospital para la salud mental de uso restringido a paseantes y hortelanos y pocos más, hasta a las 30 hectáreas sin dueño, que el Ayuntamiento no reclama, bueno se las reclama el exalcalde Vila para su ONG.

Ah, el paseante solitario, cambia de zona y descubre en la calle Zaragoza contiguo al edificio del Canal dreta del Llobregat, un recinto vallado de más 7 mil metros cuadrados que provisto de maquinaria, bidones de reactivos, ducha PRL y hasta hace poco con un cartel que informaba que la instalación, una balsa de riego, agrietada y llena de arbustos, que nadie cuida, es un donativo que el tripartito de Montilla, aprovechando la alarma de la sequía del 2008, recibió de la Unión Europea. Este embalse de riego, pásmense, no se ha utilizado nunca, el terreno es zona industrial, ocupa pero no rinde, parece ser que hubo desacuerdo final entre promotores y posibles beneficiarios y ahí esta. Expertos del tema consideran que no se debe construir una balsa de riego, a no ser que sea necesaria, por los elevados costes de construcción y perdida de superficie útil. Si ustedes curiosean verán una amplia balsa con roturas del tejido geotécnico, ahora, imaginen quilómetros de tubería enterrados sin servicio. Prevengámonos; para que la supuesta lluvia millonaria de los 140 mil millones de euros, no se despilfarren como en estos proyectos fallidos de Sant Boi. Rutte, el premier holandés, condicionaba las nuevas ayudas, conocedor de estos malgastos y de la actitud corrupta con muchos fondos de la Unión Europea. No olvidemos que Holanda tiene un tercio de su territorio por debajo del nivel del mar y recela de las corruptelas con obras públicas españolas. Recordemos que España recibió el 8,17% de los Fondos UE y que en 25 años recibió más ayudas que toda Europa con el Plan Marshall hasta el 2010, 88 mil millones de euros España y solo 58 mil millones de euros el Plan Marshall para toda Europa-, no esta mal. Aún así, deberá devolver en 2019 12 mil millones por su incapacidad burocrática para desarrollar proyectos viables. A nivel local he dado una pequeña muestra, también la DUSI con datos estadísticos, da una radiografía alarmante de la ciudad, y aún así muchas demandas de ayudas a la Unión Europea son desestimadas; saben allá en Bruselas del mal uso de los Fondos UE, no en detalle, pero lo sospechan; los “hombres de negro” obligaron a reformas a Grecia y ahora lo agradecen. Tal vez sean necesarios en España.

Olga Puertas és regidora no adscrita a l’Ajuntament de Sant Boi.

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